Fuente de alcanos

            La fuente principal de alcanos es el petróleo, junto con el gas natural que lo acompaña.

            Una segunda fuente potencial de alcanos la constituye el otro combustible fósil, el carbón.

Se están  desarrollando procesos que lo convierten, por medio de la hidrogenación, en gasolina y petróleo  combustible, como también en gas sintético, para contrarrestar la escasez previsible del gas natural.

            El gas natural sólo contiene los alcanos más volátiles, es decir, los de bajo peso molecular; está constituido en esencia por metano y cantidades progresivamente menores de etano, propano y alcanos superiores. La fracción propano-butano  se separa de los componentes más volátiles por licuación, se comprime en cilindros y se vende como gas licuado en áreas que no tienen gas de alumbrado.

El petróleo se separa por destilación en sus diversas fracciones, debido a la relación entre punto de ebullición y peso molecular, esto supone  una separación preliminar de acuerdo con el número de carbonos.

El principal uso de todas  las fracciones volátiles es utilizarlo como combustibles. La fracción gaseosa, igual que el gas natural, se emplea sobre todo en calefacción. La gasolina se utiliza en máquinas de combustión interna que requieren un combustible bastante  volátil;  el queroseno se usa en motores de tractor  y reactores, y el gasóleo, en motores Diesel, estos dos últimos también se emplean para calefacción, recibiendo el nombre de fuel-oil.

La fracción  de aceite lubricante, a menudo contiene grandes cantidades de alcanos de cadena larga (C20-C34), con puntos de fusión bastante altos. Si permanecieran en el aceite  podrían cristalizar en forma de sólidos al bajar las temperaturas, en los oleoductos; para prevenirlo, se enfría el aceite y se separa la cera por filtración, que se vende como cera parafínica (p.f. 50-55ºC) una vez purificada, o bien se emplea como gelatina de petrolato (vaselina).

El asfalto se emplea para impermeabilizar techumbres y en la pavimentación de carreteras.

         El éter del petróleo y la ligroína son disolventes útiles para muchos materiales orgánicos de baja polaridad.

        Además de emplearse directamente como se acaba de describir, ciertas fracciones del petróleo se convierten en otras clases de compuestos químicos. La isomerización catalítica transforma alcanos  de cadena recta en ramificados; el  proceso  cracking convierte alcanos  superiores en inferiores y en alquenos, con lo que se aumenta el rendimiento de la gasolina:  incluso puede usarse para la producción de gas natural.